martes, 4 de noviembre de 2014

No dejarse arrastrar por la marea del desánimo

Hola a todos.

Leo constantemente  en todos los lugares existentes a mi alcance de búsqueda laboral - sí estoy es búsqueda laboral como usted - una creciente desazón, desánimo, abatimiento. Leo como van creciendo los comentarios o aportes generadores de “desánimo” por personas que llevan mucho tiempo buscando, y otras no tanto, si se me permite cuantificar el tiempo. ¿Qué es mucho tiempo, que es poco tiempo? Lo que sí es claro es el mensaje que envían, “estoy vencido y tu fracasaras también”  ese es su mensaje.

¿Cómo se puede ser creíble si uno dejo de creer en sí mismo? Si uno piensa, por ejemplo,  que no lo van a contratar porque tiene 50 años, seguro no lo contratarán, porque ese es el mensaje que lleva “escrito en la frente” cuando va a solicitar empleo.  Salvo que sea un buen actor, en ese caso postúlese para actor. Lo primero a conseguir es creer en sí mismo, y luego, que nadie le diga a usted quien es o lo que puede o no hacer.

Claro, dirán que es la crisis, la situación, las políticas de gobierno, etc. Las razones pueden ser muchas y tan variadas como las personas. Permítame hacer la pregunta  ¿cuantas veces oímos  decir del fin del mundo? Muchas  ¿y? El mundo sigue estando, como las crisis, las situaciones y las políticas de gobierno, etc. ¿Por qué vemos inaceptables a los que basan sus  razones  en “señales” como prueba contundente del “fin del mundo” y sin embargo  aceptamos, casi como una revelación,  las palabras nefastas sobre nuestro futuro laboral? Pues entre otras cosas por la cantidad. Sí, la cantidad. Porque son más los unos que los otros.  Como son más los desempleados creemos en sus conceptos funestos. Sí fueran más los que salieran con carteles del fin del mundo serían más los arrastrados a ese concepto ideológico y se acrecentaría de forma exponencial la situación que llevaría, lógicamente, a un posible “fin del mundo”.  Es por ello que el aumento de pensamientos de desánimo es contraproducente al futuro de éxito que se desea alcanzar. Apartarse de ellos por más lógicos y racionales que parezcan, es lo más sano para su presente.

Lo que nos lleva a la palabra mágica ÉXITO.  Resultado FELIZ de una actuación, según el diccionario.

Es, en las situaciones de crisis o de cambios, donde nacen los grandes éxitos. Es mi oportunidad, su oportunidad y la de muchos,  alcanzar el éxito. ¡Es LA oportunidad! Aquí es donde usted piensa en todas las grandes personalidades y estereotipos de éxito, según tengamos cada uno en las ramas de nuestra profesión. Y es donde nace la pregunta ¿Por qué yo no? o ¿Por qué cree que usted no? Dirá porque no tenemos un don especial o porque no somos una persona con suerte. Reflexionemos en estos puntos. Todos tenemos un DON especial en algo, porque todos tenemos un “fuerte” que nos caracteriza. Este sería motivo de una reflexión más extensa, pero baste saber que es real, existe para cada uno. Ahora, la SUERTE, es algo distinto, pero no se considera la suerte como éxito, pues la suerte es un encadenamiento fortuito o casual de sucesos. O simplemente un hecho casual fortuito, que ocurre una vez y por lo tanto es de difícil repetición. El éxito es un resultado feliz!, es una consecuencia de algo elaborado, planificado, no fortuito. Como su definición lo dice, es una consecuencia y por lo tanto repetible. Si quiere tener suerte está jugando con su futuro.

Alguien dijo una vez, una persona de éxito es una persona común que dio un paso más cuando los demás se sentaron. Ejemplos hay muchos,  si uno lee las historias de las personas de éxito, vera una constante real y es esa. En circunstancias difíciles creyeron en sí mismas, no en la negatividad circundante, y sobresalieron. Por consecuencia una persona de éxito es una persona común, como usted, como yo, que no se deja convencer por la situación adversa, que confía en su propia capacidad y cree firmemente en su potencial. No es una persona con suerte.  Entonces estimados, todos podemos ser una persona de éxito. El éxito llegara porque es una consecuencia si trabaja en alcanzarlo.

Dirá que lo hago parecer muy fácil y no lo es. Tiene razón, no lo es. Puede ser mas o menos difícil dependiendo de cada uno.  No digo que es fácil, pero SI digo que  ES posible. NO PERMITA que le digan a usted que algo es imposible. No permita que le transformen lo difícil en imposible.  Los fracasos nacen en uno, entonces, ¡no los engendre! Cuando comienza a dar lugar en su mente al fracaso, ¡ya está fracasando!


Recuerde que hay un solo lugar donde mueren los sueños, y es en el miedo.

Hasta otra.

Honrar la vida?


(post publicado originalmente en abril del 2004 y eliminado por error)

Hoy leía distintas noticias, un paciente en un hospital mata a su compañero de cuarto y es in-imputable por tener antecedentes psiquiátricos…., un policía que sanciona a un chófer de camión por cruzar doble linea amarilla que no existe y le dice que debió imaginarla, etc. Independiente de las consecuencias judiciales de cada episodio, me llamo la atención los comentarios de la gente en cada nota. En particular, algunos que posiblemente por su fervor, se sentían ofendidos ante la generalización de las opiniones contra quienes trabajan en las reparticiones publicas. Ya sea diciendo por ejemplo “aun así debemos respetar a los que trabajan con honra en los hospitales”…, “ no todos los policías son así, hay buenos policías”…., “ algunos empleados públicos hacen bien su trabajo, no todos son ineficientes”…, etc.  Es precisamente en estos comentarios en los que me quede pensando. Porque yo también, confieso, pensaba igual. Y me pregunto… Es realmente así?.

Si vivo entre la mugre terminaré sucio. Por más que me cuide y limpie, al moverme en alguna parte, en algún lugar me ensuciare, otra vez. Lo que me lleva a preguntar, realmente trabaja con honra alguien que ve, vive, comparte, calla, la corrupción a su alrededor?. Es realmente buen funcionario quien permite que sus compañeros no hagan el trabajo que le corresponde. O lo haga mal. Incluso a veces este mismo “buen” funcionario, termina haciendo el trabajo de otros.  Escudando su silencio con el engaño piadoso de no querer perjudicar?.  Es un buen trabajador de la salud, quien calla la negligencia de compañeros que atentan contra la salud de otros, ya sea por la mínima omisión de la actividad por la cual se les paga?. Para mí la respuesta a todo es NO.

Yo veo muchas veces paros laborales por reclamos salariales. Cortes de calles, bombos, pitos, matracas, carteles, etc, generando el ambiente propicio y volumen necesario para hacer oír sus reclamos, lo cuales no objeto de ser dignos o no, mientras no atenten contra la libertad del resto. Lo que si objeto es que estamos ante un Estado ineficiente y corrupto que nos cuesta carísimo sostener. Tal vez por esto mismo, ineficiente y corrupto.   Como toda ilegalidad, si ocurre es porque se permite. Quienes son los primeros en permitirla? Sus pares. Por ello no he visto, o no recuerdo haber visto, la misma pasión y entrega en hacer manifestaciones en contra de estas personas corruptas, ineficientes, llenas de desidia, que ensucia, corrompe y engrosa innecesariamente este mismo Estado en cualquiera de sus partes. Personas que son sus pares, compañeros o superiores. Funcionarios que trabajan día a día junto a ellos, a sabiendas, que son estos individuos parte de la ineficiencia del Estado. Entonces, mientras callen, no hay ninguno que honre su trabajo.

Esta “auto-limpieza” no solo debería hacerse en el Estado, sino en todos los aspecto de la vida cotidiana. La debemos hacer todos en distintos ámbitos.

Con todo esto me viene a la memoria la canción de Eladia Blazquez, Honrar la vida… “NO, permanecer y transcurrir, no es perdurar, no es existir… ni honrar la vida”. Canción que comparto hoy.

Hasta otra.